En el nombre de Allah, Misericordioso y Clemente
Según los datos disponibles, se estima que uno de cada cinco niños en Europa es víctima de alguna forma de violencia sexual. Entre el 70 y el 85 por ciento de los casos, la víctima conoce al autor de los actos de violencia. La violencia sexual contra los niños puede adoptar muy diversas formas: incesto y abuso sexual, pornografía, prostitución, trata, corrupción y agresiones por otros niños y adolescentes.
Los niños que son víctimas de violencia sexual sufren mucho más que una intolerable violación de su integridad física: su salud mental también puede verse afectada y pierden toda confianza en los adultos, las personas que en principio deben protegerles. La regla de Kiko es una campaña del Consejo de Europa, se trata de una guía sencilla para ayudar a los padres, madres y educadores a explicar a los niños y niñas dónde otras personas no pueden tratar de tocarles, cómo reaccionar y a quién dirigirse para pedir ayuda, incluye este libro que podemos leer a los pequeños.
“La regla de Kiko” también se está difundiendo a través de la Federación de Asociaciones para la prevención del maltrato infantil, y se ha diseñado para ayudar a los padres, madres y cuidadores a iniciar una conversación con sus hijos. Puede ser un instrumento muy eficaz para protegerles contra el abuso sexual y contra otras formas de violencia sexual.
Hay cuatro aspectos importantes a transmitir a los niños en relación a la prevención de abusos sexuales, y aunque los adultos responsables de su cuidado seamos los que les deben proteger, resultará de gran utilidad que los niños aprendan que:
1.-“Su cuerpo es suyo”, y pueden decir “No” en cualquier momento. También tienen derecho a no querer que se les dé un beso, incluso cuando se trata de una persona a la que quieren. En el libro diseñado especialmente para la ocación “la mano le pide permiso a Kiko antes de tocarle”.
2.- Hay formas buenas y malas de tocar, los pequeños deben saber que no está bien que alguien mire o toque sus partes privadas, la regla de Kiko les ayuda a reconocer un límite evidente y fácil de recordar: la ropa interior.
Esta escena puede utilizarse para explicar la diferencia entre un secreto bueno (como una fiesta sorpresa) y un secreto malo (algo que le haga sentirse triste al niño, o que le ponga nervioso). Los padres, la familia y los educadores deberían alentar a los niños a compartir los secretos malos con ellos
3.- Secretos buenos – secretos malos , los secretos son una táctica primordial de las personas que cometen abusos sexuales. Por este motivo es importante enseñar a los niños la diferencia ente los secretos buenos y malos, y crear un clima de confianza. Cada secreto que les preocupe, les haga sentir incómodos, les asuste o les ponga tristes no es bueno y no debería mantenerse; deberían contarlo a un adulto de confianza (padre, maestro, orientador, policía, médico, etc.).
4. La prevención y la protección son responsabilidades que incumben al adulto, por eso los adultos debemos evitar crear tabúes en torno a la sexualidad, para asegurarnos de que los niños sepan a quién dirigirse si están preocupados, nerviosos o tristes. Los niños pueden percibir que algo no está bien pero puede que no sepan cómo explicarlo ni a quién contárselo. Los adultos deberían estar atentos y ser receptivos a sus sentimientos y comportamiento.
El abuso sexual infantil es una realidad más cotidiana de lo que nos gustaría reconocer. Al mismo tiempo, es una realidad oculta. Lo es tanto por su carácter delictivo inherente (el agresor intentará por todos los medios que sus actos no se revelen), pero también por el silencio al que las víctimas se ven condenadas. Este silencio se debe por una parte a las estrategias de manipulación ejercidas por el abusador, y por otra a la situación de indefensión en la que los niños, niñas y adolescentes víctimas se encuentran por motivos evolutivos y las limitaciones propias de su edad.
El abuso sexual infantil se refiere a contactos o interacciones entre un/a niño/a y un/a adulto/a, cuando el/la adulto/a (agresor/a) usa a una persona menor de edad para estimularse sexualmente él mismo, al menor de edad o a otra persona (que puede ser, a su vez, un adulto u otra persona menor de edad). Los agresores suelen ser adultos conocidos por los niños, niñas y adolescentes, pero en ocasiones también pueden ser menores de edad
“La regla de Kiko” se acompaña también de un video que podéis visualizar aquí, y de algunos consejos que merecen ser tenidos en cuenta: por ejemplo que debemos informar a los niños de los adultos que forman parte de su red de seguridad, o el hecho innegable (y necesariamente asumible por nosotros como padres o educadores) de que en la mayoría de los casos el autor de los abusos es alguien que el niño conoce.
En algunos casos, el autor es un extraño. Enseñe a sus hijos reglas simples sobre el contacto con los extraños: no subir nunca al coche de un extraño, no aceptar nunca regalos o invitaciones de un extraño, etc
Los niños deberían saber que existen profesionales que les pueden ser de tran ayuda (maestros, trabajadores sociales, Defensores del Pueblo y de la Infancia, médicos, el psicólogo de la escuela, la policía, el orientador escolar, etc.) y que existen números de teléfono gratuitos a los que los niños pueden llamar para pedir asesoramiento, como puede ser el Teléfono Europeo de Ayuda a la Infancia 116 111.
Creo que lo más importante de esta Campaña es que los mayores tomemos conciencia de la gravedad de este dato “uno de cada cinco niños en Europa es víctima de alguna forma de violencia sexual”, y en función de esto debemos aliarnos con nuestros hijos para que “no sea normal” que estén obligados a devolver ningún favor a adultos ni a aceptar besos o caricias cuando ellos no quieren. Y por supuesto debemos eliminar los “tabúes” que existen en nuestro hogar acerca del tema, porque hablando abiertamente les mostramos que pueden confiar en nosotros, incluso si en alguna ocasión les ocurre algo malo.
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