Cada día vemos que la falta de tiempo para compartir en familia y la pérdida o transformación de los valores que vivimos en la actualidad hace que nuestros hijos nos reclamen un poco más de atención y cariño. Hace algunos años, los niños tenían más lugares y tiempo para juntarse con otros niños y jugar, además formaban pequeñas pandilla o grupos dónde compartían sus inquietudes, pero poco a poco esto ha ido desapareciendo y ha provocado una sociedad más individualizada que también alcanza a nuestros pequeños.
Los niños han ido perdiendo las ganas de compartir su tiempo de juego con otros niños y lo han cambiado por el ordenador y las videoconsolas. No hay suficientes zonas verdes para jugar y las casas son pequeñas o simplemente al no estar los padres, no se traen a casa a otros compañeros. Los padres luchamos por dar a nuestros hijos mejor calidad de vida en lo económico, pero precisamente por ello, nos hemos olvidado o no tenemos suficiente tiempo para dedicarle a nuestro peques.
Creo que la mayoría de nosotros, en algún momento hemos notado la demanda de cariño que expresan los niños, ellos nos piden a gritos amor, abrazos, besos y que les escuchemos y muchas veces lo hacen interrumpiendo una conversación entre adultos o preguntándonos, ¿por qué siempre estamos un poco enfadados?
Ésta carencia afectiva, se debe principalmente a que desde que les llevamos al colegio por las mañanas, no nos vuelven a ver hasta la cena y cuando llegamos estamos tan cansados y muchas veces malhumorados, que no vemos el momento para prestarles toda la atención que nos reclaman y merecen y es que, lamentablemente muchos niños, cuando llegan a casa del colegio no encuentran a nadie que les espere y les pregunte que tal su día, los más afortunados tienen a los abuelos, pero muchos otros a las niñeras, que aunque los cuidan no les dan lo que reclaman porque a quienes necesitan es a sus padres.
Es momento de hacer un alto, papás y mamás, y mirar a nuestro alrededor la sociedad y el mundo actual en el que se desenvuelven nuestros hijos, fijarnos en sus caritas y darles mucho amor. No podemos cambiar el tipo de vida que llevamos, pero si dedicar un poco de nuestro tiempo a ellos, que nos lo van a agradecer con creces, porque los niños no entienden de objetos materiales, sólo ven que les faltamos cuando nos necesitan. Intentemos aunque sea poco tiempo al día darles cariño y comprensión y tener la paciencia que nos falta porque así conseguiremos que los niños transformen la sociedad, que falta nos hace, ¿no?
Fuente: peques y más

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada