miércoles, 19 de octubre de 2011

Organizarse bien para empezar a adquirir hábitos de estudio: segundo ciclo de Educación Primaria

En el nombre  de Allah, Misericordioso y Clemente
Nos hemos propuesto ayudar un poquito a todos los papás y mamás que quieren colaborar en el rendimiento escolar de los niños, parece que últimamente todos estamos un poco preocupados con el tema del fracaso escolar, y aunque este se da mayoritariamente en Secundaria, es posible empezar a prevenir desde que son pequeños.
Uno de mis hijos ya está en Educación Primaria y, a pesar de que le resulta muy fácil entender, memorizar y finalizar las tareas rápidamente (lo hace de manera natural además), yo siempre insisto en la necesidad de adquirir unos hábitos de estudio que se consolidarán poco a poco y le serán realmente útiles en la ESO.
Así a lo largo de cuatro artículos que os presentaremos semanalmente, ofreceremos recomendaciones y consejos para ayudar a estudiar a: niños de segundo y tercer ciclo de Primaria, primeros cursos de Educación Secundaria y un último post dedicado a la importancia de la lectura comprensiva.

Los factores que influyen en el estudio

En primer lugar (y esto servirá para cualquier edad) deberemos tener en cuenta que existen unos factores que pueden influir decisivamente en el resultado del estudio en casa:
Me refiero a los factores internos que sólo dependen de cada uno de nosotros (la capacidad intelectual, el autoconcepto, la motivación), y sin embargo si podemos saber las fortalezas y dificultades de los niños en la trayectoria escolar, será más fácil complementar los aspectos en los que tenga déficits. El refuerzo positivo y la confianza en los pequeños son fundamentales, debemos transmitirles que puede conseguir lo que se proponga.
Además de los tiempos de estudio, a veces es posible disponer de unos minutos extra en familia y ser un poco más ingeniosos para reforzar aprendizajes, por ejemplo si a un niño le cuesta memorizar los nombres de los músculos que aparecen en su libro podemos intentar escribir en papelitos adhesivos cada uno de ellos y jugar a colocarlos correctamente encima de uno de los miembros de la familia, unos a otros nos ayudaremos y nos daremos pistas, y de un modo divertido acabaremos sabiendo para qué sirve el cuádriceps y el deltoides. También podemos contar con la ayuda inestimable de Internet.
Y hablo también de los factores ambientales, resulta fundamental que el lugar de estudio esté en silencio durante el tiempo dedicado a las tareas, que no se produzcan interrupciones y disponer de buena iluminación. Los niños deben disponer de todo lo necesario para realizar sus tareas: lápices, goma, sacapuntas, diccionario, o medidor de ángulos, compás… dependiendo de las materias. Se debe vigilar la temperatura (evitar que la estancia esté fría o que haga demasiado calor).
Cuando hablo de cero interrupciones, me refiero también a la televisión y la pantalla del ordenador, en nuestra casa no se ve la tele por la tarde entre semana, y si algún día desean consultar algo en Internet, lo pueden hacer después de los deberes, y teclearán para buscar algún tema de interés o relacionado con las tareas, los juegos de ordenador u otros dispositivos son para días festivos.

¿Cómo nos organizamos

A fin de que con el tiempo se responsabilicen de sus tareas y de estudiar para los exámenes, cuando estén en tercer curso de Primaria estableceremos un horario fijo para que trabajen en casa. En nuestro caso y a pesar de la recomendación general de merendar – estudiar y jugar, lo hacemos al revés, es decir primero meriendan y juegan y después estudian, esto es así porque conozco a mis hijos y sé que así les funciona mejor, por otra parte me aseguro de que disponen de tiempo suficiente para divertirse
Además de un horario fijo (que se puede flexibilizar en circunstancias especiales), es importante decidir previamente que el pequeño dispondrá de un tiempo determinado para finalizar. Cuando este asunto se plantea con naturalidad y con el objetivo de ser más eficientes, lejos de agobiarles les ayuda porque ponemos las miras en una meta alcanzable y asequible. No se trata de que finalicen deprisa y haciendo mal las cosas, sino de que entiendan que tienen un tiempo que es suficiente para acabar los deberes con tranquilidad y prestando atención además a la presentación. En tercer y cuarto curso suele ser suficiente con 60 minutos diarios.
Por regla general y ya en estas edades: primero se estudia (se lee y se comprende) y después se hacen los deberes. Esto es un pasó hacia la autonomía porque evitaremos cientos de interrupciones para preguntarnos algo que sabrán si han leído previamente. Si hay examen, empezarán a estudiar dos o tres días antes (importante aunque todavía no estén en Bachillerato): leer, subrayar, entender los resúmenes que vienen en los libros, para el día de antes simplemente repasar lo aprendido y sentirse más seguros.
Creo que es importante tener en cuenta que el esfuerzo es necesario, así como el apoyo y la comprensión de la familia. No es verdad que “unos niños valen y otros no”, la vida ofrece oportunidades para todos pero además realmente la perseverancia y el aliento de los que están a nuestro lado hacen milagros
Y por último (y no menos importante) nunca nos olvidemos de que el colegio, los estudios no lo son todo para los niños, aunque de ello dependerá (en parte) su futuro. Debemos preocuparnos también porque los niños disfruten de tiempo libre “no programado” para jugar, fantasear, salir con los amigos, aburrirse o ser queridos por sus padres, para todos es muy necesario desconectar de la cotidianeidad, y más aún para personas que están creciendo y desarrollándose, y que muchas veces permanecen en el centro educativo más horas (clases, comedor, extraescolares) que sus padres en el trabajo.

Fuente: peques y más

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