A la cuna se le ha quitado uno de los laterales y se le ha añadido una tabla a medida a modo de mesa, la cual ha sido pintada con pintura de pizarra.
También se ha aprovechado el lateral que queda para colocar ganchitos de los que colgar cosas o cajas de almacenaje para para guardar lápices, tijeras, ceras, rotuladores o papeles.
Sólo queda colocar una o dos sillas a medida de los pequeños y la cuna se ha convertido en un precioso escritorio para la habitación infantil o el cuarto de juegos.

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